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domingo, agosto 12, 2007

REIVINDICACIONES CASTELLANAS





Guerra de las Comunidades de Castilla





La revuelta y guerra de las Comunidades de Castilla fue un levantamiento contra la corona que tuvo lugar entre 1520 y 1521, protagonizado por las ciudades del interior de la Corona de Castilla.
Algunos historiadores la califican como la primera revolución moderna, contra las pretensiones del rey
Carlos I de modificar el gobierno de la Corona y otorgar los puestos de poder a extranjeros. Por ello, esta revuelta de los Comuneros fue la primera revolución moderna de Europa y precursora de la francesa. Otros la califican como un último intento de los castellanos de anclarse en la Edad Media y frenar el avance del poder real, a lo que suman un componente de odio a lo extranjero en esta revuelta. Son de la primera opinión quienes han estudiado más en profundidad el movimiento comunero: José Antonio Maravall[1], Julio Valdeón Baruque o el historiador francés Joseph Pérez[2], autor del libro Los comuneros, y que quizá sea el mayor experto en el movimiento comunero.
En cambio la segunda opinión parece más discutible, pues precisamente un mayor poder real es garantía de modernidad, puesto que la característica del medievo es el poder de los nobles (el feudalismo). En Castilla, los reyes, desde antiguo, se apoyaban en las ciudades para tener más poder contra ellos, y Carlos viene de países en los que el poder de la nobleza todavía es muy importante, es decir, es más medieval.
En todo caso, se trata de un episodio notable y trascendente de la historia.

En tiempos de la
I República española (1873-1874), ya existió el proyecto de crear un único estado federado de once provincias en el valle del Duero español, que además hubiera comprendido las provincias de Santander y Logroño. El fin de la I República, a principios de 1874, dio al traste la iniciativa.
En
1921, con motivo del cuarto centenario de la batalla de Villalar, el ayuntamiento de Santander abogó por la creación de una mancomunidad castellanoleonesa de once pronvincias. Idea que se mantendría en años posteriores.
Durante la
Segunda República, sobre todo en 1936, hubo una gran actividad regionalista favorable a una región de once provincias, e incluso se llegaron a elaborar unas bases de estatuto de autonomía que se publicaron en El Norte de Castilla. El Diario de León abogó por la formalización de esta iniciativa y la constitución de una región autónoma con estas palabras: "unir en una personalidad a León y Castilla la Vieja en torno a la gran cuenca del Duero, sin caer ahora en rivalidades pueblerinas" (Diario de León, 22 de mayo de 1936). Al final la guerra civil acabó con las aspiraciones de la autonomía para la región.
Tras la muerte del general
Franco, surgieron organizaciones regionalistas, autonomistas y nacionalistas castellanoleonesas como Alianza Regional de Castilla y León (1975), Instituto Regional de Castilla y León (1976) o PANCAL (1977). Hoy en día la formación regionalista de mayor fuerza es Unidad Regionalista de Castilla y León, que fue creada en 1993.
Actualmente y desde el año 1976 se celebra en
Villalar de los Comuneros cada 23 de abril el Día de Castilla y León como símbolo de la Comunidad de Castilla y León y de recuerdo a los comuneros.

2 comentarios:

SOTRAGERO dijo...

Todo mi cariño para ustedes que se merecen lo mejor, hoy y siempre:
¡Felices Fiestas!

Anónimo dijo...

Que manía tenéis los castellanos de querer hacernos comulgar con vuestros inventos. Los leoneses somos leoneses, ni castellano-leoneses ni castellanos. Ven a León y pregunta a ver que opinamos de vuestra autonomía artificial.